Raúl Torres
España. Cortometraje: Power Off
Duración: 2 min.
5/10/20263 min read


¿Cuál fue la chispa inicial que dio vida a esta historia y qué buscabas transmitir al espectador?
La idea nació tras ver una bolsa comprada en Sarajevo con el mensaje “Libros, no bombas”. Esa imagen me llevó inmediatamente a imaginar a una madre protegiendo a su hija en medio de una guerra a través de la lectura. En este contexto quería reflexionar sobre cómo convivimos con el sufrimiento ajeno mientras seguimos con nuestra rutina diaria, apagando la televisión y continuando con normalidad. Quería explorar esa distancia emocional y provocar reconocimiento más que culpa.
¿Qué influencias cinematográficas, artísticas o personales inspiraron el proyecto?
Visualmente, POWER OFF está muy influenciado por el uso de la pantalla dividida en el cine de Brian De Palma, utilizándola como lenguaje narrativo. A nivel sonoro, una referencia importante fue The Zone of Interest, especialmente por cómo el sonido sugiere lo que no vemos.
¿Cómo describirías el universo visual del cortometraje?
El cortometraje se construye a partir del contraste entre dos realidades paralelas sincronizadas visualmente, pero opuestas emocionalmente. La pantalla dividida no es solo un recurso estético, sino el corazón narrativo de la película. El momento más impactante para mí fue cuando decidí que una mitad de la pantalla quedase completamente en negro tras la explosión. Recuerdo perfectamente cuando vi esa imagen funcionando en montaje y me hizo llorar. Ahí entendí el impacto emocional que podía tener esa ausencia.
¿Cómo decidiste integrar la IA en su proceso?
Quería utilizar la IA como una herramienta creativa, no automática. Me permitió trabajar paralelismos visuales precisos, mantener coherencia entre personajes y explorar ideas difíciles de producir de forma tradicional. Siempre entendí la IA como una extensión de la mirada humana.
Cuéntanos sobre tu “laboratorio creativo”: ¿Qué herramientas IA usaste y qué papel jugaron en la narrativa?
Utilicé Nano Banana Pro para generar los personajes y el entorno y Kling 3.0 para generar y mantener coherencia visual a través de Multishot. El montaje final se realizó con Filmora 14 donde apliqué la pantalla partida. También trabajé con ElevenLabs y Suno para voces, atmósferas y sonido.
¿Cuál fue el obstáculo técnico o creativo más difícil?
El mayor reto fue mantener la coherencia emocional entre ambas realidades. No bastaba con sincronizar acciones, también debía coincidir el ritmo emocional de cada escena.
¿En qué parte del proceso sentiste más necesaria tu visión artística?
Especialmente en el montaje y la dirección narrativa. Decidir qué mostrar, cuánto dura un plano o cuándo introducir un silencio sigue siendo una decisión profundamente humana.
¿Qué desafíos encontraste durante la realización?
El principal desafío fue evitar que la tecnología eclipsara la emoción de la historia. Mi intención nunca fue hacer una demostración técnica, sino una pieza cinematográfica con alma.
¿Hubo alguna escena particularmente difícil de crear?
Sí. La escena final en la que la madre apaga la televisión requirió muchísimas iteraciones para encontrar exactamente la emoción y humanidad que buscaba transmitir en un gesto tan pequeño.



