Ivan Zabalza Gonzalez

España. Cortometraje: Brigadista

5/12/20263 min read

¿Cuál fue la chispa inicial que dio vida a esta historia y qué buscabas transmitir al espectador?
La idea nació del contraste entre un brigadista internacional en plena Guerra Civil Española y Sebas, mi gato. Quería contar una historia mínima, casi sin acción, donde un gesto pequeño tuviera mucha carga emocional. Buscaba transmitir que incluso en un contexto de destrucción y derrota puede aparecer una presencia sencilla que nos devuelva algo de humanidad. También es un pequeño homenaje a quienes vinieron de otros países a luchar en el mío por la libertad.

¿Qué influencias cinematográficas, artísticas o personales inspiraron el proyecto?
La influencia principal es Sebas. No es un gato genérico, es mi gato real, realizado mediante fotogrametría e integrado después en 3D para poder trabajarlo como avatar. El soldado está creado íntegramente en 3D, tomando como referencia fotografías antiguas de brigadistas internacionales. Visualmente buscaba una historia basada en primeros planos, silencio, textura y emoción.

¿Cómo describirías el universo visual del cortometraje?
Es un universo íntimo, poético y realista. En el mundo tan belicista que no está tocando vivir, no quería mostrar la guerra de forma explícita, sino sus consecuencias emocionales: polvo, ruinas, luz de amanecer, una mano temblando, una mirada cansada y el contacto con el gato. Todo está construido desde el primer plano y los pequeños detalles.

¿Cómo decidiste integrar la IA en su proceso?
La IA forma parte del proceso como herramienta de dirección y producción visual. No quería usarla de forma aleatoria, sino dentro de un sistema controlado de avatares, donde cada personaje mantiene su identidad entre planos. La idea era combinar fotogrametría, referencias históricas, 3D e IA generativa para construir una pieza emocional y coherente. La música generada con IA también fue un reto, porque tenía que acompañar sin romper la delicadeza del corto.

Cuéntanos sobre tu “laboratorio creativo”: ¿Qué herramientas IA usaste y qué papel jugaron en la narrativa?
El proceso comenzó con ChatGPT para desarrollar la idea, el tono, la estructura narrativa y los prompts de cada plano. Una base para luego ir corrigiendo. Después trabajé con ComfyUI, Project Dream y Kling-V3-Omni para generar el vídeo a partir de los avatares. La narrativa estaba definida desde el principio: qué plano necesitaba, qué debía sentirse y qué debía evitarse.

¿Cuál fue el obstáculo técnico o creativo más difícil al trabajar con estas herramientas?
El mayor reto fue la coherencia y el raccord entre planos. En IA generativa es relativamente fácil conseguir imágenes bonitas, pero más difícil lograr que parezcan parte de una misma escena. Había que mantener al brigadista, a Sebas, la luz, el tono emocional y el sonido dentro de una continuidad. Para ello utilicé un sistema de entorno tipo HDRI, algo que viene de mi experiencia en 3D, para mantener estable el espacio visual.

¿En qué parte del proceso sentiste que tu visión artística fue más necesaria para “guiar” a la tecnología?
La IA tiende a añadir dramatismo, movimiento o elementos innecesarios. Aquí necesitaba justo lo contrario: silencio, pausa, primeros planos y gestos mínimos.

¿Qué desafíos encontraste durante la realización?
El principal desafío fue controlar el ritmo emocional. En un corto tan breve, cada plano tiene que aportar algo. También fue importante ajustar los prompts para que Sebas no apareciera antes de tiempo y para que el encuentro entre ambos tuviera sentido narrativo.

¿Hubo alguna escena o momento particularmente difícil de crear?
Sí, el primer contacto entre el brigadista y Sebas. Era el corazón del corto. Tenía que sentirse como un gesto muy pequeño, pero cargado de emoción: la mano dudando, el gato acercándose y ese instante en el que el personaje recupera por un momento la calma. Ahí se jugaba toda la pieza.

SINOPSIS:

Brigadista es un cortometraje poético y visualmente íntimo ambientado en la Guerra Civil Española. Entre las ruinas y el silencio posterior al combate, un soldado de las Brigadas Internacionales encuentra una presencia inesperada: Sebastián, un gato que se acerca sin miedo y le devuelve, por un instante, una parte de su humanidad perdida. A través de primeros planos, respiraciones contenidas y gestos mínimos, la pieza construye una historia sin diálogo sobre la memoria, la ternura y la necesidad de aferrarse a la vida incluso en los momentos más oscuros.