
Ignacio Revuelta Verdú
España. Cortometraje: Render
Duración: 2 min.
5/12/20263 min read
ENTREVISTA: Ignacio Revuelta Verdú
¿Cuál fue la chispa inicial que dio vida a esta historia y qué buscabas transmitir al espectador?
RENDER nació de una pregunta que no podía dejar de hacerme: ¿Qué le ocurre al mundo cuando dejamos de mirarlo sin una pantalla? Quería explorar qué significa preservar la belleza en una era donde experimentamos la naturaleza a través de filtros digitales, smartphones y renders artificiales. Elena no es solo una programadora, es cada uno de nosotros que alguna vez ha levantado el teléfono para capturar un atardecer en lugar de simplemente verlo.
¿Qué influencias cinematográficas, artísticas o personales inspiraron el proyecto?
El cine de ciencia ficción que confía en la inteligencia del espectador, Nolan con su capacidad de construir mundos complejos sin explicarlos del todo, Ridley Scott y su forma de hacer la tecnología visualmente poética, y especialmente Amenábar en sus inicios con Abre los ojos, esa idea de que la realidad puede ser una construcción y que el protagonista no sabe exactamente en qué capa existe. Elena vive algo similar: trabaja dentro de una simulación sabiendo que es una simulación, pero el espectador se pregunta si nosotros también lo estamos.
¿Cómo describirías el universo visual del cortometraje?
Frío y luminoso a la vez. Un mundo digital que intenta imitar la calidez de la naturaleza sin conseguirlo del todo, esa tensión es el corazón visual del corto. Quería que cada imagen se sintiera casi perfecta, pero con algo que no termina de encajar, como ocurre con cualquier simulación.
¿Cómo decidiste integrar la IA en su proceso?
La IA fue el único medio de producción desde el primer fotograma hasta el último segundo de audio. No fue una decisión estética sino conceptual, hacer una película sobre la inteligencia artificial usando inteligencia artificial tenía una coherencia que me pareció irresistible. La herramienta y el mensaje se fusionaron.
Cuéntanos sobre tu laboratorio creativo: ¿Qué herramientas IA usaste y qué papel jugaron en la narrativa?
Usé Zopia AI con el modelo Stardust 2.0 para la generación de imagen y vídeo, a través del flujo de trabajo Elements to Video Sequential, que me permitía mantener coherencia visual entre planos. ElevenLabs para la generación de audio y voces, Freesound.org para efectos sonoros, y DaVinci Resolve para el montaje, la corrección de color y el diseño de sonido final. Cada herramienta tuvo un rol específico dentro de una cadena de producción muy definida.
¿Cuál fue el obstáculo técnico o creativo más difícil al trabajar con estas herramientas?
Mantener la coherencia visual y emocional entre planos generados de forma independiente. La IA no tiene memoria, cada imagen es un universo nuevo que hay que conectar con el anterior. Conseguir que Elena fuera reconocible y consistente a lo largo del cortometraje requirió muchas iteraciones y decisiones muy precisas en cada prompt.
¿En qué parte del proceso sentiste que tu visión artística fue más necesaria para guiar a la tecnología?
En cada prompt. La herramienta genera, pero sin una visión clara de lo que buscas, el resultado es genérico. Mi trabajo fue traducir emociones en instrucciones precisas, describir no solo lo que se ve, sino lo que se siente. Eso no lo puede hacer la IA sola.
¿Qué desafíos encontraste durante la realización? ¿Hubo alguna escena o momento particularmente difícil de crear?
La escena final, donde Elena ejecuta el comando y el mundo se reinicia, fue la más difícil. Quería que transmitiera a la vez alivio y melancolía, la sensación de que algo termina para que algo pueda comenzar. Conseguir ese equilibrio emocional solo con imágenes generadas por IA, sin actores ni dirección tradicional, fue el mayor reto creativo de todo el proceso.





