Cristian Arcos
Colombia. Cortometraje: El niño y el mar.
Duración: 10min.
5/12/20266 min read


¿Cuál fue la chispa inicial que dio vida a esta historia y ¿Qué buscabas transmitir al espectador?
El Niño y el Mar nació a partir de un suceso real: el Milagro Eucarístico de Tumaco de 1906, considerado el único milagro eucarístico reconocido en Colombia, cuando una comunidad del Pacífico enfrentó un tsunami levantando la hostia consagrada frente al mar. Es un relato popular de esa región de Colombia.
Más que hacer una representación religiosa, nos interesaba explorar la relación entre oralidad, fe, memoria colectiva, naturaleza y valentía. El mar en el corto funciona tanto como amenaza como presencia espiritual. Queríamos transmitir la idea de que las comunidades también sobreviven gracias a sus relatos, sus símbolos y su capacidad de mantenerse unidas frente al miedo.
El proyecto también buscaba conectar el cine generado con IA con las raíces culturales del Pacífico colombiano, integrando oralidad, música y poesía tradicional ya que está narrado por Kongo Kimbiza, un poeta de esa región y el mejor “decimero” de Colombia.
¿Qué influencias cinematográficas, artísticas o personales inspiraron el proyecto?
Las principales influencias vienen del cine animado, especialmente de las películas en 3D hechas por Pixar o Disney. Cabe destacar que nuestro estudio siempre ha trabajado la animación 2D por lo que ya teníamos experiencia narrativa audiovisual en un entorno animado.
También hubo una fuerte inspiración en el Pacífico colombiano: su estética, su música, la tradición oral, el mar. La voz del poeta decimero Kongo Kimgiza fue fundamental para darle al cortometraje una dimensión ancestral y narrativa, casi como si el corto estuviera siendo contado alrededor de una fogata frente al mar.
¿Cómo describirías el universo visual del cortometraje?
El universo visual de El Niño y el Mar mezcla la influencia de las animaciones de Pixar con el contexto del Pacífico Colombiano. Cada personaje está inspirado en personas afrocolombianas que hemos conocido en nuestra visita a estos territorios.
Aunque el corto fue animado completamente con IA, cada plano fue dirigido y manipulado manualmente en Photoshop para mantener coherencia emocional y visual, evitando que la tecnología se sintiera automática o sin consistencia.
¿Cómo decidiste integrar la IA en su proceso?
Nuestro estudio es profesional en animación 2D, y ésta vez queríamos explorar la estética del 3D en la que no somos expertos, además de que resultaba una producción costosa en esta técnica. Por eso aparece la IA simulando el 3D, entendiendo rápidamente que podía convertirse en una herramienta y un lenguaje cinematográfico completo si se dirigía según un flujo de trabajo humano y profesional.
Nos interesaba usar estas herramientas no para reemplazar la creatividad humana, sino para expandir las posibilidades de producción independiente y construir imágenes difíciles de realizar con recursos tradicionales.
Desde el principio decidimos que el corazón humano del proyecto debía permanecer intacto: el guion, las voces, la música y la intención narrativa serían completamente humanas. La IA se convirtió entonces en una especie de cámara imaginaria capaz de materializar nuestra visión.
Cuéntanos sobre tu "laboratorio creativo": ¿Qué herramientas IA usaste y qué papel jugaron en la narrativa?
La película fue realizada mediante un flujo híbrido entre dirección cinematográfica humana y herramientas de IA generativa, basados en la plataforma Freepik.
Los diseños de personajes se generaron con el modelo Mystic 2.5 de Freepik, mientras que algunos paisajes 3D se crearon con Flux 1.0. Alrededor del 98 % de la animación se produjo con Seedance 1.0 Pro para lograr un movimiento coherente, y las imágenes finales se mejoraron con la herramienta de escalado de vídeo de Runway. Todas las imágenes fueron generadas con IA y posteriormente seleccionadas, dirigidas y editadas mediante un flujo de trabajo cinematográfico, mientras que el guion, las voces, el montaje y la banda sonora original fueron creados por humanos.
¿Cuál fue el obstáculo técnico o creativo más difícil al trabajar con estas herramientas?
El mayor desafío fue mantener consistencia emocional y visual entre escenas. La IA puede generar imágenes impactantes, pero lograr continuidad narrativa, actuación y sensibilidad cinematográfica sigue requiriendo una dirección precisa.
También fue complejo evitar que las imágenes se sintieran genéricas o una “copia de Pixar”. Para ello se diseñaban los personajes y los escenarios con base en fotografías reales tanto de personas como de paisajes.
Otro reto importante fue el tiempo: el corto fue hecho gracias a una convocatoria de Ministerio de Cultura de Colombia, y aunque parezca que la IA economiza tiempo, llevar a cabo un cortometraje IA con nivel narrativo cinematográfico requiere bastante tiempo.
¿En qué parte del proceso sentiste que tu visión artística fue más necesaria para "guiar" a la tecnología?
Principalmente en la dirección, la consistencia y el montaje.
La IA puede producir imágenes hermosas, pero no entiende realmente qué debe sentirse en cada escena. La intención emocional, el ritmo, el silencio y la construcción cinematográfica dependieron completamente de decisiones humanas.
También fue fundamental guiar la relación entre imagen y sonido. La voz de Kongo Kimgiza, junto con las interpretaciones de actores de voz colombianos y la composición musical inspirada en el Pacífico, ayudaron a darle alma a imágenes que, por sí solas, podían quedarse en lo puramente técnico.
¿Qué desafíos encontraste durante la realización?
Uno de los mayores desafíos fue construir una obra espiritualmente sensible usando tecnologías que muchas veces son vistas únicamente desde lo técnico o experimental.
También implicó desarrollar un workflow cinematográfico nuevo: combinar generación de imágenes, animación, dirección de arte, montaje y corrección visual en un flujo todavía muy inestable y cambiante.
Al tratarse de un proyecto independiente realizado gracias a la beca Cinemitografía del Ministerio de Cultura de Colombia, hubo además un fuerte componente de investigación y experimentación.
¿Hubo alguna escena o momento particularmente difícil de crear?
Aunque no lo parezca, las escenas en la plaza del pueblo son difíciles de lograr porque requieren consistencia visual del escenario desde diferentes planos cinematográficos. Una cosa es generar un decorado desde un solo punto de vista, y otro tener un decorado 3D que sea consistente con IA. Aprendimos que la IA funciona bien únicamente si se le colocan “límites” humanos.



